miércoles, 2 de diciembre de 2009

COMO TRATAR A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD


¡Haz esto y verás cuán importante y enriquecedor es aprender a convivir con la diversidad!

Recuerde que una persona con discapacidad, es ante todo una persona igual a cualquier otra, como vos.

Muchas personas no discapacitadas se quedan confundidas cuando encuentran a una persona con discapacidad. Esto es natural. Todos nos podemos sentir incómodos delante del "diferente" -(sácale este rotulo).

Tenga paciencia, si usted no sabe que hacer o decir, deje que la persona con discapacidad le ayude a encarar el asunto.

No hagas de cuenta que la discapacidad no existe. Si te relacionas con una persona discapacitada como si ella no tuviera una deficiencia, vas a estar ignorando una característica muy importante de ella. De esa forma, no te estarás relacionando con ella, sino con otra persona, una que tú inventaste, que no es real.

Acepta la diferencia. Ella existe y precisas considerarla. No subestimes las posibilidades, ni sobreestimes las dificultades, y viceversa.

Investigue intereses mutuos de una manera amigable. La persona con discapacidad seguramente tendrá otros intereses aparte de los relacionados con su deficiencia.

Las personas con deficiencia tienen derecho, pueden y quieren tomar sus propias decisiones y asumir la responsabilidad por sus elecciones.

Aprecie las cosas positivas que esa persona pueda hacer o tener, más que remarcar en las que tiene dificultades.

Tener una deficiencia no hace que una persona sea mejor o peor que una persona no deficiente. Probablemente, por causa de la deficiencia, esa persona pueda tener dificultades para realizar algunas actividades y, por otro lado, podrá tener extrema habilidad para hacer otras cosas. Exactamente como todo el mundo.

A la mayoría de las personas con discapacidad no les importa responder preguntas, principalmente aquéllas hechas por niños, con respecto a su deficiencia y cómo con ellas realizan algunas tareas. Pero, si no tienes mucha intimidad con la persona, evita hacer muchas preguntas muy íntimas.

Ofrezca asistencia si se la pide, o si es claramente evidente que la necesita. Pero no se sobrepase y menos aún insista en ofrecer un servicio que no le han pedido. Respete los derechos de las personas para indicar que clase de ayudan necesitan. Hable sobre la discapacidad, si viene al caso, en forma natural. Deje que la persona con discapacidad lo lleve a ese tema, si así lo desea. Jamás use un tono de lástima.

Cuando quieras alguna información de una persona discapacitada, dirígete directamente a ella y no a sus acompañantes o intérpretes.

Recuerde que esas dificultades, es muy probable que tengan su origen en las barreras o actividades negativas de la sociedad más que en la misma deficiencia. Sea considerado. Casi seguramente habrá que pensar que una persona con discapacidad requiere más tiempo del habitual para tomar cosas, decirlas, hacerlas, o comprenderlas.

Siempre que quieras ayudar, ofrece la ayuda. Siempre espera a que tu oferta sea aceptada antes de ayudar. Pero no te ofendas si tu ofrecimiento fue rechazado. Pues no siempre las personas con deficiencia precisan de auxilio. A veces, una determinada actividad puede ser mejor desarrollada sin asistencia.

Si no te sientes cómodo o seguro para hacer alguna cosa solicitada por una persona discapacitada, siéntete libre para excusarte. En este caso, sería conveniente buscar otra persona que pudiese ayudar.

Las personas con deficiencia son personas como tú. Tienen los mismos derechos, los mismos sentimientos, los mismos recelos, los mismos sueños.

No debes tener temor de hacer o decir alguna cosa errada. Actúa con naturalidad y todo saldrá bien. Si ocurre alguna cosa embarazosa, una buena dosis de delicadeza, sinceridad y buen humor nunca fallan.

Deje que la persona con discapacidad ponga el ritmo al caminar o al hablar. Recuerde que todos tenemos obstáculos, en algunos de nosotros son visibles.


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